El sonido reverberante y envolvente de los primeros segundos
de este tema logra captar la atención. Cuando la voz grave se une a ellos se
crea una canción que se escucha más como un grito de guerra, porque la batería
justo da ese toque veloz digno de una marcha de guerra que no se detiene. Aunque,
por momentos el tono cambia un poco, se logra conservar el poder y la energía que
la canción estableció desde el inicio.
En el minuto 1:56 se crea
un puente sonoro rítmico y pausado que da paso a una voz más gutural, es
solo el paso a una interpretación menos contenida, que viene desde lo más
profundo de quien interpreta. Y por supuesto, que los instrumentos que lo
acompañan no se quedan de lado, ofrecen un tono que se aleja muchísimo de la
calma, sin duda, se trata de una canción para mover la cabeza hasta el último segundo,
porque cuando crees que ya terminó, la banda te sorprende de nuevo.
¡Esta canción está llena de poder y energía!