Una guitarra melódica es la que abre con este tema, ella
marca el ritmo de la canción junto con la batería, ambas marchan al mismo
ritmo, mientras la interpretación se torna melódica, calmada y un poco tranquila. Por momentos tiene
variaciones interesantes, que convierten el tema en una canción más alegre
dentro de su género, con una interpretación más profunda que luego brinca a una
que vibra y brilla al mismo tiempo que la melodía.
Esta es una canción sobre el cruce entre el deseo carnal y
la necesidad de amor verdadero: explorar la pasión sin límites, pero también
cuestionarse si la otra persona puede corresponder emocionalmente a ese amor. La
letra está acompañada por una melodía indie que te envuelve y captura desde el
primer acorde. Incluso puedo imaginar este tema interpretado en algún festival
de música mientras te dejas llevar por la tonada y la melancolía en la voz de
Sebastian Ortiz, creando un contraste del cual te vas a enamorar.
¡Sube el volumen y déjate seducir por Sebastian Ortiz!